
No me gusta mucho escribir bajones. No sé, pienso que ustedes no se merecen menos que una sonrisa cuando tienen la gentileza de pasar por ésta, mi casa virtual. En una época, si lo hacía, tiraba aquí todas las emociones; la euforia y la desesperación. Las tristezas más amargas y retazos de mi vida que no eran muy divertidos... En algún momento sentí desagradable escribir sobre eso y traté de no hacerlo más, pero a veces no tengo otro lugar en donde dejar esos sentires grises. Entonces pidiéndoles disculpas y advirtiéndoles que este es "uno de esos post" paso a ordenar mis ideas en letras...
Bru está medio mal de salud. Ayer empezó con un descontrol en los valores de glicemia y esta madrugada empeoró. Si bien esta mañana ya los valores habían bajado bastante, las secuelas son notorias... Eso hace que estemos controlando los valores cada dos horas, que se esté inyectando cada dos horas y que esté tomando todo el líquido que le es posible. Se siente muy cansado. Digamos que el efecto de pasar una noche así, es como si hubiera estado corriendo toda la noche.
Hace más de 7 años que Bru es diabético, sin embargo no se acostumbra él, ni me deja de doler en el alma a mi.
Creo que cuando el papá de Bru vivía con nosotros la llevábamos mejor. A ver, esto no significa que yo quiera vivir con Claudio otra vez, de hecho no me gustaría para nada eso. Este malestar pasa por que a veces no sé que hacer... La simple decisión de llevarlo al sanatorio se me hace difícil. A veces me pongo tan nerviosa que lo enloquezco a controles, otras veces quiero controlarme tanto que evado la gravedad del problema y se me pasa hasta el simple detalle de fijarme a que hora se inyectó...
Como estos, son muy pocos los momentos en los que me siento tan sola.
Al que llegó hasta aquí le pido disculpas por la onda y le dejo un abrazo, más que por darlo, por recibirlo.














