27 febrero, 2007

Tríptico

Ojos brillando detrás de sus pestañas
en el portal del edificio.
*
Racimo de dedos recorriendo la piel de ella,
en la penumbra de la habitación.
*
Desayuno compartido frente a frente,
bañado de luz de mañana...

26 febrero, 2007

Pesadilla de una noche de verano


Viajaba por una carretera en un día de sol y calor. Desde lo alto veía una playa de arena blanca y agua turquesa. De un momento a otro, el agua subió y cubrió por completo una silla de playa. Cubrió la playa entera, lenta e implacablemente. Pensé en el dueño de aquella silla, no se veía nadie cerca ¿en donde estaba aquel hombre?
Más adelante, no mucho más una mujer tomaba sol tumbada en la arena ignorando el peligro del agua turquesa, de la ola lenta... Me desesperaba su inconsciencia. Ella moriría si se quedaba ahí. ¿Acaso moriría como el dueño de la silla?

El paisaje cambió. Ya no me encontraba en la cima de aquella montaña. Había descendido algo. El paisaje de la playa seguía siendo hermoso y lejano. Yo caminaba por un acantilado. Sentía miedo de caer. Sentí miedo por la altura y por el agua lenta y turquesa. Regresaba por donde había venido, quería salir de allí. Me sentí mejor cuando mis pies pisaron la llanura vasta, la seca chatura...

Volví al acantilado, esta vez mucho más angosto y frágil. Allá abajo el agua tranquila rompía la silueta de un hombre muerto. La partía, la mecía. El acantilado era un angosto camino por el que yo avanzaba a gatas llena de miedo. El miedo crecía a cada paso dado, con cada piedra que se desprendía... El camino se angostaba hasta desaparecer, ya no había camino, solo podía ir volver.

Volver me daba más miedo que quedarme quieta. El agua sin tiempo, suave seguía trabajando en destruir aquel registro de muerte.

Llena de terror volvía, despacio, con cuidado de no terminar de romper aquel camino debilitado. Quería que se terminara, busqué en mi cabeza miles de formas absurdas para que se terminara aquel miedo horrible. Solo me quedaba andar. Con cuidado, de espaldas hasta llegar nuevamente al principio del camino. Las rocas se habían caído. Para llegar al inmenso llano, tenía que saltar. Mis pies se apoyaron justo antes de despertar...
Despertar a la vida... lenta e implacablemente volvieron a mi las sonrisas turquesas...

23 febrero, 2007

Lluvia


Anoche la tormenta fue descomunal. Me encanta estar en la cama cuando llueve, me arrulla, pero anoche me despertó. El agua azotaba tan fuerte contra la ventana que fue inevitable el estado de alerta... Solo es agua, ya sé, pero pegaba con tal fuerza que temí que rompiera algo. Estuve un rato con los ojos abiertos en plena oscuridad, escuchando la lluvia. Pensé en todo lo inconveniente que era aquello, en los daños que podría causar y en todas los planes que iba a impedir... Claro, era de noche. No es casual, nada se ve con mucha claridad en las noches...
Estoy cerrando círculos y abriendo otros. Esta última semana se han precipitado sentimientos con la misma intensidad que la lluvia de esta madrugada. También estoy alerta. Sé que son naturales pero está el temor a que rompan algún vidrio de mi alma...
Quizás solo debería dejar esas ventanas abiertas... Quizás el daño sería menor. Hasta sería probable que no causaran daños... Y quizás, solo quizás, la lluvia de sentires conseguiría refrescarme el alma...
Me desperté esta mañana al alba. Ya no llovía. El cielo estaba despejado y el paisaje era hermoso... el verde había revivido y cada gota de agua depositada en las hojas, brillaba con destellos vida...
Sonreí...

22 febrero, 2007

Tu también...




Cada palabra, cada deseo tuyo...
Cada ilusión, cada imagen que provocaste en mi...
Cada espacio que jamás llenaremos juntos...
Se diluyen con tu indiferencia...
Gota a gota, mi amor, tu también te diluyes...

19 febrero, 2007

Jueguito!


Fui a visitar a mi compa Viqui y tenía este juego en marcha. Me gustó! Busqué el libro que estoy leyendo y encontré lo que está en rojo... Nada es casual, no hay nada que hacerle!!

Instrucciones:
1. Elegir un libro.
2. Abrir en la página 123.
3. Ir a la quinta oración.
4. Copiar las siguientes tres oraciones para luego publicarlas en el blog.
5. Citar libro.


"El surco del deseo. Tal vez suene demasiado literario. Pero no."

La borra del café
Mario Benedetti


A ver quien se anima a revisar el libro que está leyendo!! jejejejeje

17 febrero, 2007

Melancolía...

Hay días que no me quiero resistir a la pena y se instala en mi alma el sabor de la melancolía...
No quiero evitarlo, te extraño.

15 febrero, 2007

Empezando un duelo


La mañana me regaló un tiempo. Mi alumna no vino. Toy escuchando música de gaitas asturianas (absolutamente recomendable) que me regaló Manolito y tomando mate (cuando no?). Tengo los pensamientos saltarines. Mi cabeza pasea entre un montón de ideas y recuerdos...
El cielo está con unas nubes delgaditas, creo que está como mi alma.

Estoy a una semana de irme de aquí. No he empezado a empacar, je. Creo que tiene razón mi terapeuta, voy a tener que hacer un duelo por esta casa. Llegué aquí cuando mi hijo tenía meses. Veníamos de Montevideo, jamás pude acostumbrarme a vivir en la ciudad y no creí justo para mi bebe no tener la posibilidad de crecer respirando el aroma a pinos. Así que aquí llegamos a fines del verano del 94, en aquella época enamoradísimos el papá de Bru y yo. Yo tenía 19 años y él 30. Si! una niña! jejeje y pensar que yo me sentía tremenda mujer adulta... Creo que me terminé de criar en esta casa mientras criaba a mi hijo y a su padre!! jajajaja
Aquí hubieron muchas reuniones con amigos y con familia. A pesar de ser una casita pequeña esto cada tanto era un hormiguero. Lindos recuerdos. Era la época cuando aquí se festejaba cualquier cosa. Encuentros, despedidas, reencuentros, redespedidas, jeje.
Cuando ya creía que no pasaría, esta casita me vio empezar la facultad. Tremenda emoción. Siempre tuvo ese efecto la Uni en mi. Debe ser por aquello de concretar un deseo absolutamente propio...
Bue, se vivieron algunas tristezas también, pero para que hablar de eso si igual el tiempo las ha sanado.
Esta casa nos vio dar nuestros primeros pasos. Hace 13 años que vivo aquí... Esta casa es parte de mi historia, creo que la voy a echar de menos un poco...

14 febrero, 2007

Una vuelta

Ya dimos una vuelta al rededor del sol desde que se Hizo La Luz. Gracias por acompañarme desde entonces.
Recuerdo especialmente a Ira que fue quien me dio el último empujón para que empezara a dar mi parte aquí. A mi niña Câline, por aquella época Miss X que ya me visitaba desde Leyendas Paganas igual que mi querido Korkuss. A Silma, que seguramente llegó siguiendo los pasos de Proth (cuanto se lo extraña!). También estuvo Carlos y aunque ya no tan seguido, nos seguimos visitando desde aquel primer día. Se extraña Isa también, mi querida nica.
Mi recuerdo para todos los que vinieron luego. Para los que se quedaron conmigo y para los que pasaron por aquí como una suave brisa. Gracias.
Ha sido un año de aprendizaje. Me encanta esta posibilidad de seguir compartiendo parte de mi con ustedes.
Gracias otra vez, por ser parte de mi.

12 febrero, 2007

Respiro


Me gustan las mañanas, ya se los había contado.
Miro por el ventanal que tengo frente a mi sofá mientras tomo unos mates recién hechos. Mi hijo duerme. Afuera escucho a los pájaros cantar. Hay tantos cantos distintos...
Miro por mi ventana y recuerdo a alguien. Ayer lo vi y no me atreví a decirle nada. Todavía me hace falta, pero no es recíproco, entonces, mejor callar...
Es increíble la gama de verdes que se ven en los árboles que veo por mi ventana. Serán tonos de verde esperanza? El mate está rico, calentito. La mañana está fresca y el cielo de un celeste pálido.
Mientras miro el espectáculo de vida que hay ahí fuera, veo pasar al pintor. Tomo conciencia de que ésta será una de las últimas veces que veré este paisaje. Pronto me mudaré a mi nuevo hogar, a mi pequeño castillo.
Afortunadamente no todo cambia tan rápido. Ahí también tendré a mi hijo durmiendo, tendré mi mate calentito y rico, tendré ventanas, distintas a esta, pero igualmente generosas. Tendré otros árboles, tendré tonos de verde contra el pálido cielo celeste, tendré los pájaros cantando y todos mis recuerdos...
Respiro tranquila.
(la foto, desde mi ventana)

10 febrero, 2007

Me pregunto...


¿Cuántas excusas es capaz de tolerar el alma antes de morirse del aburrimiento, antes de vaciarse como un cuenco de agua al sol o antes de mandar el cuerpo al infierno? ¿Cuándo va a aprender la carne que no hay vida sin alma, que no sobrevive el alma sin felicidad y que no existe la felicidad sin valentía...?

07 febrero, 2007

Otro día.

Escribo a la carrera mientras desayuno. Hoy pasaré todo el día en el Centro de Capacitación Docente de la Costa, en un curso preparatorio para el examen de lengua. El examen es el domingo y dependiendo del resultado podré empezar a cursar o no, los profesorados de Física y Química este año.
El mundo no para. No importa lo que pase, siempre hay un nuevo día e infinidad de desafíos.

Les dejo un beso y mucho cariño.
Nos vemos a la vuelta!

04 febrero, 2007

Entonces...


Y cuando llegó la hora de partir, el zorro dijo:
-¡Ay... lloraré!
-Es tu culpa -dijo el Principito-. Yo no deseaba hacerte daño, pero tú quisiste que te domesticara.
-Por supuesto -dijo el zorro.
-¡Pero vas a llorar!
-Claro que sí.
-¡Entonces no has ganado nada! -dijo el Principito.
-Claro que sí -dijo el zorro-. Gané el color del trigo.


Igual yo...

01 febrero, 2007

Quería que lo leyeras.


-Empiezo a entender -dijo el Principito-. Hay una flor... creo que me ha dosmesticado...
-Es posible -dijo el zorro-. En la Tierra se ve toda clase de cosas...
-¡Oh, no es en la Tierra! -dijo el Principito.

El zorro pareció muy intrigado:
-¿Es en otro planeta?
-Sí.
-Existen cazadores en ese planeta?
-No.
-Eso parece interesante. ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.

Y añadió:
-Mi vida es monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Así es que me aburro un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de luz. Reconoceré el sonido de tus pasos que serán distintos de todos los demás. Los otros pasos harán que me esconda bajo la tierra. Los tuyos, en cambio, me harán salir de mi madriguera como una música. ¡Mira! ¿Ves allá los trigales? Yo no como pan. Los trigales no significan nada para mi y eso es triste. Pero tu tienes el cabello color de oro. Entonces, si me domesticas, será maravilloso, porque el trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y amaré el sonido del viento en el trigo...

El zorro guardó silencio y miró detenidamente al Principito.
-¡Por favor... domestícame! -dijo el zorro.
-Me encantaría -respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que descubrir amigos y conocer muchas cosas.
-Solo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no se dan tiempo para conocer nada.Compran cosas hechas en las tiendas. Pero como en las tiendas no venden amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
-¡Que hay que hacer? -dijo el Principito.
-Hay que tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Al principio te sentaras un poco lejos de mí, así, de esta manera, sobre la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente, el Principito volvió.
-Habría sido mejor que volvieras a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a estar feliz. Y a medida que la hora avance, me iré sintiendo cada vez más feliz. A las cuatro, ya estaré inquieto y preocupado; ¡y así, cuando llegues, descubriré el precio de la felicidad! Pero si llegas en cualquier momento, nunca sabré a que hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¡Qué es un rito? -dijo el Principito.
-También es algo muy olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea distinto de los otros días, una hora, distinta de otras horas. El jueves salen a bailar con las muchachas del pueblo. Entonces el jueves para mi es un día maravilloso, porque puedo pasear hasta la viña. Si los cazadores bailan en cualquier momento, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.

Así fue como el Principito domesticó al zorro.