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Yo soy de las medias estaciones. Me agobia el calor, además de hacerme sentir mal, pero digamos que el frío excesivo tampoco me gusta y tampoco me hace bien.
Siempre he dicho que me encantaría vivir en un lugar con una temperatura constante de 19 o 20 grados. En fin...
El asunto es que hace unos días que el invierno nos ha dado tregua. Hemos tenido temperaturas de hasta 25 grados, cosa que nos ha permitido descansar un poco del peso de tanta ropa de abrigo y la casa respira aire fresco.
Ésta mañana salimos al jardín y notamos que hasta las plantas están de lo más contentas con el veranito en medio de Julio, llenas de brotes en pleno invierno. Y bue, tanto alboroto de la naturaleza nos terminó contagiando y nos pusimos a hacer jardinería en familia.
Nos dieron ganas de plantar una raíz que hacía tiempo teníamos en agua y que ahora estaba (igual que el resto de las plantas del jardín) con ganas de empezar a dar hojitas. La cosa terminó en que llenamos de plantas una jardinera grandota, esa que se ve en la foto y que pronto estará toda verde y llena de flores.
¿En definitiva, algún beneficio tenía que tener el calentamiento global, no?
¡Un abrazo!

































