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02 setiembre, 2008

Gente

Hace poco pensaba en las personas que he conocido a lo largo de mi vida y no pude menos que sentirme afortunada. La vida me a puesto en el camino a gente maravillosa.

El domingo vino a casa mi amiga Ceci y su familia. A ella la conocí en 4º año de secundaria, en el liceo de Solymar. Yo era nueva allí, ella no. Yo era un lio con patas, ella superprolija y sus notas estaban siempre bien. Nos entendimos pronto y junto con otro grupo de chicas eramos dinamita.
Con quince años, Ceci me enseñó la importancia de la tenacidad. "Yo no soy inteligente", me dijo una vez después de salir de un escrito, "y cómo todo me cuesta mucho, entonces trabajo más duro para que me vaya bien".
Yo sigo pensando que ella es brillante.

Nos dejamos de ver por cosas de la vida, pero tuvimos contacto telefónico unos tres años después , me la crucé en la calle de casualidad tres años más tarde. Fue entonces cuando conocí a su esposo. Hace dos años, nos encontramos otra vez porque la vida así lo quiso. Nos pusimos al día. Era madre de dos chiquitos y viuda y poseedora de dos títulos. El segundo, el de fonoaudiologa obtenido después de quedarse sola.
Digno de Cecilia.

El domingo vino a casa la Ceci con sus hijos divinos y con su pareja que parece un tipo bárbaro. Tomamos mate, charlamos hasta por los codos, nos reímos, recordamos, nos despedimos con la promesa del pronto reencuentro...
Gente exquisita.

Soy una tipa afortunada.



05 julio, 2008

Un Italiano en Uruguay


Leyendo a Willow [AQUÍ], recordé a mi abuelo Paolo. Llegó a Uruguay después de la guerra, allá por mediados de siglo. Aquí tuvo a sus hijas y su nieta, su pequeño astillero, su azotea en dónde cultivaba esponjas vegetales, tomates y albacas. Aquí escribió su libro en el que hablaba de paz.

Supe que fue un hombre algo duro, aunque yo recuerdo de él su "
forzaaaa" cada vez que me saludaba agarrandome de las mejillas con una sonriza blanca y alegre y recuerdo que a pesar de entenderle poca cosa (porque siempre se resistió a hablar buen "uruguayo") era un tipo muy crítico del paisito y su gente. A veces parecía que el Uruguay no era de su agrado y no dudo que haya sentido más de una vez que estaba entre indios (sobre todo si estaba enojado).

Vivió entre Uruguay e Italia, cómo si estuviera a la vuelta de la esquina uno de otra.
Volvió a su tierra natal las veces que la sangre se lo pidió, pero cuando supo que su hora estaba llegando, volvió a Uruguay.
Hace muchos años el abuelo eligió ésta tierra para morir... Quizás haya sido porque el paisito supo hacerlo sentir en familia...

¿Cuántas cosas no se hubieran dado, si aquí se les hubiera dado la espalda a los inmigrantes...?

La foto es de la boda de mis padres. Mi abuelo está en medio de mi tía y mi mamá.

05 mayo, 2008

Love Story (Parte I)



No recuerdo bien cuando fue qué lo vi por primera vez, pero sí el día qué lo registré. Yo trabajaba aún con mi a padre -hace poco menos de dos años supongo-, ver entrar y salir gente era parte del día, quizás por eso no le presté mucha atención.
Un día -como cualquier otro- estaba regando las plantas de la oficina y uno de esos muchachos que habían llegado (en patota) para hacerle una consulta a mi padre, se acercó, me saludó y me dijo algo de las plantas.


Era un muchacho joven -de unos veinte y algo, le calculé- con una linda sonrisa y con los ojos chispeantes.
La consulta con mi padre se extendió, y nosotros nos quedamos charlando de más plantas, jardines y no sé cuanta cosa verde más. Media hora después -supongo- se fueron.

Me pareció un muchacho agradable, pero nada más.

Si será loca la vida, hoy hace un mes qué dormimos abrazados. En fin...
To be continued.

De verbo ad verbum: Palabra por palabra.

19 abril, 2008

Cuestión de nomenclatura


Alguien me dejó planteada una pregunta en la entrada anterior, acerca de que entendía por noviazgo. Comentaba que en chile, se llamaban "novios" a una pareja que estaba preparándose para casarse y que cuando la cosa era menos inminente se le llamaba "pololeo".

Paso a contar cómo ha sido el asunto de la nomenclatura de mi relación amorosa:


Hace un tiempo, nos reencontramos y en ese momento nos llamamos "
amigos". Unos días después nos vencieron las ganas de acercarnos y entonces pasó a ser "él", en mi vida.

Cómo las cosas no estaban muy claras y hubieron idas y vueltas y entreveros, pronto pasó a ser un "maldito gusano repugnante". Por suerte, a los pocos días nos disculpamos mutuamente y no tuve mucho más que decir.

No pasó mucho tiempo para que -después de valorar todo lo que me estaba pasando con "él"- pasara a ser un "deseo" claro. Pronto se convirtió en mi "noble y valiente caballero", compañero de lucha contra los dragones y más pronto aún, fue mi "novio".

Ahora tiene otro nombre. Las cosas pasan sin mucha lógica y a veces la vida pega vueltas inesperadas -al menos no tan pronto-, es así qué ahora es mi "pareja". Hace unos días qué vivimos juntos y todavía no lo podemos creer...


Con seguridad la nomenclatura seguirá cambiando con el tiempo, o no... quien lo puede saber, verdad?


Un abrazo grandote.

Ab re:
Contra toda razón.

16 enero, 2008

En el preciso instante...

(¡Carlitos, por fin lo leí!)

Siempre cuento que no he leído muchos libros. Qué tengo una relación medio mágica con ellos y que son ellos los que deciden cuando es el momento en que los lea...

Normalmente alguien me nombra un libro en algún momento y al tiempo otra vez otra persona me nombra el mismo, o leyendo cualquier cosa vuelvo a encontrarme con una referencia a ese mismo título... Entonces, empiezo a sentir la necesidad de tenerlo y a veces llega rapidísimo, como si él estuviera esperando que lo deseara para por fin saltar a mis manos. Otras veces, se me hacen esquivos y por más señales que me indiquen que es lo que tengo que leer, el deseado libro no aparece...

Pero todo llega, justo justo en el preciso instante que tiene que llegar...
Después de más de año y medio de espera, ayer llegó hasta mi. "A orillas del río Piedra me senté y lloré" apareció -como de la nada- justo ayer...

Para el que lo leyó es bastante claro el "porque" hago tanto énfasis en el día en el qué llegó. Para el qué no tiene idea de qué se trata, solo diré que es un libro que habla de amor, de magia y de libertad.


Así empieza...

"
Cuenta una leyenda que todo lo que cae en las aguas de este río —las hojas, los insectos, las plumas de las aves— se transforma en las piedras de su lecho. Ah, si pudiera arrancarme el corazón del pecho y tirarlo a la corriente; así no habría más dolor, ni nostalgia, ni recuerdos."

La foto es de la cascada cola de caballo del río Pieda


Ad aperturam libri: A libro abierto

17 diciembre, 2007

Huellas en la arena

Para no siempre andar hablando del adentro, hoy tengo ganas de hablar de las huellas en la piel. Hace tiempo estoy por escribir sobre esas cosas que también hablan de nuestra historia y que quedaron escritas en nuestro cuerpo. No, no estoy hablando de tatuajes, hablo de las cicatrices.
Entonces ya que Alejandro las nombró en los comentarios del post anterior, aprovechemos el impulso y hablemos de ellas.


- Tengo una cicatriz en la parte de arriba de mi mano derecha, es chiquita y finita. No sé si tendría cuatro o cinco años cuando le fui a convidar con mi merienda a un
as gallinas que tenía una vecina de la casa en donde me crié y un gallo malo me picó la mano para quitarme el pan que les llevaba. Le tomé pánico a los gallos y hasta hoy me parecen bichos desagradables.

- En la muñeca de la maño izquierda tengo una cicatriz en forma de óvalo. No siempre fue así, cuando ahí estuvo la herida, era un círculo bastante perfecto. Yo revoloteaba alrededor de mi madre a los seis o siete años y me quemé con su cigarrillo. Creo que hasta hoy la mata la culpa, pobre vieja...


- Cómo a los ocho o nueve años tuve varicela. Y antes de que me dieran el aviso de no poder rascarme ya me había lastimado el costado de la pierna derecha, abajo de la rodilla. Des
de entonces vive allí conmigo una cicatriz pigmentada que parece un lunarcito (cómo si me hicieran falta...).

- En la rodilla de la misma pierna tengo el recuerdo de una piedra que se clavó limpita en una de mis clásicas caídas al correr. No había una vez que no aterrizara de trompa y los terrenos muchas veces no eran amables. Patinando también me caía, pero eso solo dejaban raspones.

- También tengo una cicatriz chiquita en el dedo gordo del pie de esa misma pierna, pero no tengo ni la más pálida idea de cómo fue que llegó ahí. Misterios de la piel.

- En el brazo derecho tengo una, que seguro casi todos tenemos. La vacuna de los doce años. ¿Se acuerda de aquella vacuna asquerosa que se infectaba mal? Bueno, a mi me quedó una cicatriz fea.


- En ese mismo brazo (empiezo a pensar que voy a tener que cuidar mi lado derecho), todavía persiste una manchita apenas más oscuras que mi piel, que un día supo ser tremenda quemadura de aceite. Cómo se imaginarán, no soy muy ducha en los quehaceres domésticos, pero soy azul bolita cocinado... ¡A las pruebas me remito!


- Por último la más grande, la de mi cesarea. Cómo dolió eso... Pero por lejos fue la que más valió el dolor que provocó su herida.
Bueno, listo.
Ahora algunas de ustedes y... buena semana!

25 noviembre, 2007

Las formas de aprender

Siempre fui muy desordenada en todos los ámbitos de mi vida. De chica los conflictos eran menores porque se acotaban a lo doméstico, pero cuando me independicé la cosa se complicó.

Hace un par de años, volviendo de firmar la forma de pago de una deuda que yo había ignorado durante mucho tiempo y que en ese momento se había convertido en un problema, mi padre me dijo una frase que me quedó grabada: "Vos sos de las personas que aprende de la forma difícil, ojalá ésta ya haya sido lo suficientemente difícil para que aprendieras".

Creo que después de dos años de pagar cuota a cuota esa deuda, puedo sospechar que me dejó alguna enseñanza...
En éste punto puedo decir que ojalá todo en la vida fueran cuentas que se puedan pagar con dinero, pero... no. Hay montones de cosas que no son tan simples de aprender, como ejemplo, el relacionarme con el otro. La verdad es que eso si se me hace complicado y sigo sin encontrar la vuelta...
Mientras voy pagando cuotas y cuotas de relaciones a medias, de relaciones que solo pasaron por mi imaginación, de relaciones que solo pasaron por la imaginación del otro...
Estoy pagando un montón de cuotas y sigo sin aprender...

22 noviembre, 2007

Roberto Matta

Éstas es una de esas deudas que Parte Pagana arrastra desde el principio de los tiempos.

Les iba a hacer toda la historia de cómo conocí el trabajo de éste chileno.

Les iba a hablar de un amor mapuche que no paraba de hablarme de su patria y sus virtuosos.

Les iba a confesar lo poco que sé de la vida de éste hombre que nació en Chile, vivió en Francia y murió en Italia.

Y podría haberles contado el deleite que fue recorrer toda su obra en una página web que extravié hace tiempo y que hoy volví a encontrar...

Pero la verdad, no hace falta.
El arte (y sobre todo el surrealismo) es sentimiento.

Nada de lo que yo diga va a cambiar lo que a ustedes les provoque ver éstas imágenes.


ROBERTO MATTA
(11/11/11 - 23/11/02)

Ustedes dirán.
Un abrazo.

11 noviembre, 2007

Había Llegado

Tosí y un dolor fortísimo en mi vientre me arrancó del sueño profundo. Mis párpados estaban muy pesados y yo solo quería seguir durmiendo. Quise ponerme de lado y otra vez el dolor me invadió, despertándome una vez más. No sabía que me pasaba. Me costaba abrir los ojos, me dolía moverme en la cama y escuchaba voces desconocidas a mi alrededor. Por un rato -no sé cuanto- cada intento de tomar contacto con la realidad era doloroso y en vano... Hasta que escuché la voz de él preguntándome cómo estaba. Intenté hablar, pero el dolor de garganta me hizo toser y otra vez quedé paralizada por el dolor en el vientre...

Estaba en el sanatorio, en una sala que no conocía. Casi instintivamente busqué con la mano, mi panza que había estado creciendo los últimos ocho meses y
medio.
¡No estaba como yo la recordaba! entonces entendí!

-¿Cómo está Bruno?- pregunté con la certeza instintiva, de que mi hijo había sido un varón.
- Bien, ya lo vi- contestó Claudio.
- ¿Tiene todos los deditos? - pregunté por alguna extraña razón.
- Sí, es precioso -contestó el padre sonriendo.

Eso fue lo último que vi antes de volver a dormirme. Cuando me despertara, esa mañana del 11 de Noviembre de 1993, me esperaría la experiencia más fuerte
de mi vida; Lord Bruno había llegado.


09 octubre, 2007

Fantasmas

Desde la primera vez que me enamoré, allá por mi temprana adolescencia, no he estado jamás sola. Pasé años enganchando un noviazgo con otro, sin hacer un duelo o haber tomado una pausa para estar a solas conmigo misma. A los dieciocho años me fui a vivir con mi pareja, el padre de mi hijo, con el que estuve casi 11 años. Fueron tiempos de proyecto y construcción de una familia. Aunque suene raro, porque finalmente nos separamos, lo recuerdo como una etapa linda de la que no me arrepiento haber vivido ni un solo segundo. Ya hace unos tres años que la obra se terminó y nos despedimos. Tampoco me arrepiento de eso, siento que fue tan buena decisión como el haber permanecido juntos todo aquel tiempo.

Desde que vivo sin una pareja me he enamorado y vuelto a enamorar unas cuantas veces y he notado que sigue pasando aquello que me pasaba cuando era adolescente, aunque algo cambió. Ya no paso de una relación a otra con demasiada rapidez, pero lo que si me pasa es que quedo enganchada de la última persona de la que estuve enamorada hasta que me vuelvo a enamorar. Yo no sé si esto no es peor... por ahí es lo mismo, no sé... Es una especie de letargo emocional en el que no estoy enamorada, pero tampoco estoy desenganchada. Y entonces el personaje en cuestión no me quita el sueño, pero tampoco me es indiferente, entonces quedo absolutamente vulnerable a la (en el mejor de los casos) indiferencia del otro.

Hoy no sé que querer. Por un lado me siento tan lastimada que me encantaría conocer a alguien y enamorarme hasta el jopo de él, para terminar
con la resaca emocional que me queda del enamoramiento anterior. Volver a llenarme los pensares y los sentires de imágenes adorables y recuperar nuevamente las mariposas en el estomago y la hermosura de la vida y esas cosas locas. Pero por otro lado, quisiera poder terminar con éste vicio de no poder quedarme sola conmigo misma, no solo sin un otro al lado, sino que tampoco en compañía del fantasma de viejos objetos de amor.


31 julio, 2007

Erase una vez el Hombre (nerd desde chiquitita).

Una loca asociación de ideas.

Hoy estaba leyendo el post de Skyzo que nombraba a Bach. Eso me recordó que cuando era chiquita me encantaba escuchar la cortina musical de "Erase una vez el Hombre". Esta serie tuvo dos presentaciones, una cantada por niños y la otra tenía como cortina musical la tocata y fuga de J. S. Bach (esta era la que me encantaba). Tengo el recuerdo grabado de la sensación que me daba escuchar esa música, era como un mareo como un "dejarme elevar". Además de gustarme los dibus, sentía que aprendía pila de historia(eso para los que sostienen que no soy nerd, jejeje). No me importaba demasiado ver los capítulos repetido y hacía un esfuerzo máximo por recordar cada detalle por si algún día tocaba hablar de eso en la escuela.
Se acuerdan de esa serie? Ahora estaba leyendo sobre ella y me enteré que nació en Francia en 1978! (qué antigüedad!) del creador de Albert
Barillé que la diseñó en 26 capítulos de 26 minutos (todos tenemos manías evidentemente).
Los personajes se repetían desde el principio de la serie hasta el final. Ellos eran: El maestro, un pequeño hombre todo cubierto de barba blanca que era por lejos el más inteligente. Él siempre estaba acompañado por Pedro, el Gordo y Flor (ella era la bella). Y como en toda buena historia, tenía que haber malos malísimos para hacerle la vida imposible a los buenos, estos eran Tiñoso y su ayudante, pequeño con cara de ladino, llamado Canijo. Había un elemento que nunca faltaba; el reloj. Era como un pequeño robot que marcaba el año de los acontecimientos...

Una maravisha! Por lejos la mejor serie de dibujitos que vi en mi infancia.

Este con la presentación en español y cantada.

Este con la tocata y fuga, de Juan Sebastian Bach