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19 febrero, 2008

El Manual del Buen Soltero (Cap. 2)


Capítulo 2
La alimentación


Después de años de vivir sola -habiendo aprendido lo que es tener que cocinar por obligación- una empieza a descubrir las virtudes de las comidas sencillas (pero sobre todo rápidas). Claro que una vive inserta en una sociedad y por más que nuestra casa sea nuestro castillo, siempre estamos expuestos a las visitas inesperadas a las que -si queremos que se sientan a gusto y se queden un buen rato- conviene no dejar morir de hambre.

Por otro lado están las visitas de mamá. Cómo ella todavía no pudo cortar el cordón y sigue pensando que una es su nena y que nuestro castillo solo es una prolongación de nuestra habitación de de la casa materna, se siente en total libertad de abrir el refrigerador al mismo tiempo que repite (casi de memoria) "¡Nena! ¡No tenés nada para comer!" o "¡Ésto que tenés en el refrigerador no es comida!" y el subsiguiente discurso de las verduras y la comida sana, que suele terminar en un: "Bueno, dejame ver que te puedo hacer de comer con ésto que tenés acá". Cosa que nunca tiene buen final...

Cualquiera sea la circunstancia, hay que estar preparado. Es por éste motivo, que a continuación les dejo una serie de piques que nos mantendrán sin pasar hambre, ni mucho trabajo, y qué a la vez nos dejaría bien parados a la hora de las visitas, tanto de las amistosas como la de mami.


Esas cosas que nunca pueden faltar en la alacena.

  • Latas de conservas (arvejas, maíz, atún, etc.)
  • Alimentos no perecederos (arroz, pastas, azúcar, sal, etc).
  • Brebajes varios (tés -alguno digestivo nunca viene mal-, cafés -preferentemente fuerte- yerba mate).
  • Alguna bolsa de porquerías (lease, papas fritas, maní salado, etc.).
  • Galletitas saladas.
Indispensables en el refrigerador
  • Botellas de agua.
  • ¡Mayonesa!
  • Aceitunas.
  • Tomates.
  • Algún lácteo (para desintoxicar).

Lo que nunca viene mal tener a mano

  • Alguna bebida espirituosa para compartir.
  • Alguna fruta para cuando no hay ganas ni de untar una galletita.
  • Alguna verdura -tan nutritiva cómo asquerosa-, para que mamá tenga que hacer un esfuerzo para criticarnos nuestra alimentación. (Ej. brócoli).
  • Sales de fruta, por cualquier emergencia.
  • El número de teléfono de la pizzería más próxima (por razones obvias, cero ganas de levantarse del sofá).

Yo soy de la teoría de la comida de tres ingredientes (a lo sumo cuatro). No hay necesidad de estresarse con preparaciones más elaboradas para alimentarse.

Propongo un día típico:

A mi me gusta levantarme relativamente temprano, entonces me hago el matecito que tomo toda la mañana. Cerca del medio día me da un poco de hambre, entonces manotéo una manzana mientras pienso que voy a hacer para almorzar (en el caso de).
Pongamos que estoy en un día tranquilo. Bien, pinta cocinarme arroz. Para acompañar una ensaladita de tomate y alguna lata (atún, arvejas o choclo) y para aderezar... ta-taaan ¡mayonesa! (todo queda rico con mayonesa).Cafecito y listo.
Tipo cuatro de la tarde, mate otra vez (qué me acompañará dos o tres horas).
A la tardecita cae un amigo que se toma los últimos mates y le da hambre.
Todo en orden.
Sacamos de la alacena el paquete de porquerías que nos vaya quedando mientras preparamos un menjunje con una lata de atún, aceitunas y mayonesa, y lo llevamos a la mesita junto con galletitas saladas y algún brebaje para acompañar. Entonces, ¡qué las velas ardan!

¿Qué tal?

¡IMPORTANTE!:
Estimado amigo, recuerde renovar el brócoli (u otra verdura asquerosa) una vez a la semana -como mucho, cada 10 días-, porque su mamá sabrá identificar con exactitud si aquella cosa verde qué habita en su refrigerador, es fresca o ya se está convirtiendo en un germinador (con las consecuencias del caso).


¡Mucha suerte y hasta la próxima!



28 enero, 2008

El Manual del Buen Soltero (Cap I)


Intro

Cuando se vive sola, todo tiene el ritmo que una le quiere poner: la hora en que se levanta y que se acuesta; lo que come o no come; la hora de salir y la hora de volver; el tiempo que habla por teléfono; el silencio y el ruido; la gente que decide invitar a casa y cómo pasar el tiempo con esa visita...
Lo cierto es, que el resto del universo conspira para perturbarnos ese delicioso caos al que uno se entrega con deleite y dedicación.

Para minimizar las consecuencias de tal conspiración y hacer lo que se nos antoja con nuestro tiempo libre, he escrito esta pequeña guía de piques, que un buen soltero debe tener siempre a mano.

Desde ya se agradecen vuestras sugerencias para que ésta guía se enriquezca.

Capitulo 1
El descanso.

La primera entrega de éste "Manual del Buen Soltero" tratará sobre un tema básico; El descanso.

Es indispensable para cualquier mortal descansar -al menos de cuando en cuando- con el fin de recuperar energías para hacer otras cosas indispensables (ej: volver a salir de parranda).
Para que el susodicho sea bien aprovechado deberíamos tener en cuenta algunos detalles.
  • Cortinas oscuras bien cerradas, para que no moleste el sol y para que de paso despiste a los molestos que puedan caer sin previo aviso.
  • Teléfonos -fijo y móvil- desconectados.
  • Cama cómoda y -al menos- sábanas estiraditas o un sofá cómodo.
  • Botella de agua a mano (ej: en la mesa de luz).
  • Un buen libro.
  • Buena música.
Es decir, ¿qué mejor que poner música tranqui y tirarse en el sofá o la cama a devorarse un buen libro?
Claro que si mamá llama por teléfono un promedio de seis veces diarias y hoy solo lo hizo tres veces, es muy probable que cuando estés en lo mejor de la lectura, ¡zas! ella te llame para preguntarte si apagaste las luces de afuera, o para contarte la que se mandó la vecina o esas cosas que a vos te encanta charlar con ella.
A no preocuparse, queridos amigos, eso tiene solución. Desconecta el teléfono rápidamente. Pero inmediatamente, porque seguro que su instinto materno ya percibió que tenés un libro en la mano y estás disponiéndote a descansar.

Acto seguido, apaga el celular, porque sabés que ella va a escribirte mil mensajes si no le atendés el teléfono. De paso evitás esos insoportables SMS con cadenas; avisos sobre nuevas promociones; mensajes de aquel personaje que te dijo que te iba a llamar hace tres meses cuando salieron y nunca pintó.
Listo, podés ir acomodándote.

¿Y si alguien cae de sopetón en casa y toca timbre?

Para todo hay un tiempo y "éste" es el momento para el descanso y el libro. No hay lugares para terceros.
Pues bien, cómo tuvimos la precaución de cerrar las cortinas, nadie se percatará de que nosotros (el libro y uno) estamos dentro haciéndonos los distraídos.

¡ATENCIÓN! Quitar la llave de la cerradura para evitar suspicacias.

Malhumorado y con el dedo chato de tocar timbre, el molesto recién llegado se marchará. En tanto, nosotros habremos terminado de leer ese capítulo que estaba buenísimo y nos habrá dado un sueñito considerable cómo para quedarnos dormidos en ese mismo lugar.

Cómo última recomendación les recuerdo tomar un poco de agua de la botellita que dejamos a mano. Es imprescindible hidratarse cuando uno hace ejercicio (aunque sea mental).


Ya me contarán cómo resulta.

¡Buena suerte y hasta el próximo capítulo!



Otium cum dignitate: Ocio con dignidad.