
Detesto estar allí, pero allí tengo que estar cuatro veces al día los martes, porque es cuando salgo de mi Pinar, para ir a lo de mi psicóloga en Montevideo. Detesto esperar y eso tiene que ver con el apuro con el que vivo o con el que quiero vivir. Todo para ya mismo, así lo demando y si no sucede así me frustro. Pasarme unos minutos esperando el bus los martes me pone un poco de mal humor, pero esperarlo 4 horas, no solo nunca me había pasado, si no que había empezado a rayar en catástrofe. Odio esperar. Me pone de muy mal humor, empiezo a pensar cosas feas, me cansa, me aburre, me harta... Pero también me da lecciones...
Hoy había huelga de transporte, yo ya lo sabía antes de salir de mi casa, pero fui igual. Algo me decía que no dejara de ir a mi terapia, a lo mejor es lo bien que me hace sentir hablar con Mónica (mi psicóloga), a lo mejor quería salir del entorno que me rodea a diario o a lo mejor, por cosas de la intuición, sabía que hoy debía estar en esa parada de buses, en una hora en la que jamás estoy...
Hoy me encontré con una excompañera de liceo, Cecilia. Es de esas personas con las que uno se encuentra en la vida y dejan su huella... buena huella. De esas personas con las que te toca compartir un período de tiempo y después solo el azar te vuelve a juntar y sentís que el tiempo nunca pasó... que el afecto sigue intacto. Es de esas personas que uno evoca por aquello que te enseñaron y que jamás te vas a olvidar....
Esta vez nos prometimos no perdernos nunca más y no se si lo podemos cumplir. Ya no somos aquellas adolescentes de 16 años con el liceo como única responsabilidad, pero algo quedó claro: El cariño que nos tenemos no lo deterioró el tiempo entre encuentro y encuentro, ni la distancia física, ni los golpes que nos dio la vida, ni nada de nada... Porque hay cosas que son mágicas y que no siguen absolutamente ninguna lógica... y se pueden esperar, toda la vida, porque es seguro que en algún momento van a llegar...
Estoy superfeliz, se nota? :D
Les cuento esto no solo para compartir una buena con ustedes, también les cuento esto para que ustedes recuerden a esa persona especial y querida que una vez la vida les presentó para enriquecerlos... y me cuenten, claro está.